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Robert Desnos
Francia. 1900-1945
Los espacios del sueño En la noche están naturalmente las siete maravillas del mundo y la grandeza y lo trágico y el encanto. Los bosques chocan confusamente con criaturas de leyenda ocultas en la maleza. Estás vos. En la noche está la huella del paseante y la del asesino y la del sargento y la luz del farol y la de la linterna del cartonero. Estás vos. En la noche pasan los trenes y los barcos y el espejismo del país donde amanece. Los últimos soplos del crepúsculo y los primeros escalofríos del alba. Estás vos. Un aire de piano, un destello de voz. Una puerta cruje, un reloj. Y no sólo los seres y las cosas y los ruidos materiales. Pero todavía yo que me persigo o sin cesar me paso. Estás vos, la inmolada, vos a quien espero. A veces extrañas figuras nacen al instante del sueño y desaparecen. Cuando cierro los ojos, floraciones fosforecentes aparecen y se marchitan y renacen como fuegos artificiales carnosos. Países desconocidos que recorro en companía de criaturas. Y vos sin duda, oh, bella y discreta espía. Y el alma palpable de lo extenso. Y los perfumes del cielo y de las estrellas y el canto del gallo de hace 2000 años y el grito del pavo real en los parques en llama y los besos. Manos que se aprietan siniestramente en una luz pálida y ejes que rechinan en rutas impresionantes. Estás vos sin duda que no conozco, que conozco al contrario. Pero que,presente en mis sueños, te obstinás en dejarte adivinar sin aparecer. Vos que permanecés inasible en la realidad y en el sueño. Vos que me pertenecés por mi voluntad de poseerte ilusamente pero que no acercás tu rostro al mío como mis ojos cerrados tanto en el sueño como en la realidad. Vos que a pesar de una retórica fácil donde la ola muere en las playas, donde el cuervo vuela en fábricas abandonadas, donde el bosque se pudre crujiendo bajo un sol de plomo. Vos que sos la base de mis sueños y que agitás mi espíritu repleto de metamorfosis y que me dejás tu guante cuando te beso la mano. En la noche están las estrellas y los movimientos tenebrosos del mar, de los ríos , de los bosques, de las ciudades, de las hierbas, de los pulmones de millones y millones de seres. En la noche están las maravillas del mundo. En la noche no están los ángeles de la guarda, pero está el sueño. En la noche estás vos. También de día.
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